Obras

Comienzo del nuevo año escolar... Recuerdo nuestra ansia con respecto al bolso nuevo, los juegos electrónicos, etc. Todos podemos recordar algo de aquellas épocas de nuestra propia niñez. Intenten ahora recordar aquella felicidad al haber obtenido lo que tanto deseaban. Así es como parecían nuestros niños al recibir sus bolsos, calzados, medias, ropa...

MEDITACIONES BÍBLICAS

  • XXIX. Domingo Ordinario

    Primera lectura: Éxodo 17:8-13

     

    Mientras Moisés tenía en alto su mano, Israel prevalecía.

     

    Lectura del Libro del Éxodo

     

    Los amalecitas se dirigieron a Refidim para pelear contra los israelitas. Entonces Moisés le dijo a Josué:

    —Escoge algunos hombres y sal a pelear contra los amalecitas. Yo estaré mañana en lo alto del monte, con el bastón de Dios en la mano.

    10 Josué hizo lo que Moisés le ordenó, y salió a pelear contra los amalecitas. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Hur subieron a lo alto del monte. 11 Cuando Moisés levantaba su brazo, los israelitas dominaban en la batalla; pero cuando lo bajaba, dominaban los amalecitas. 12 Pero como a Moisés se le cansaban los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentara en ella. Luego Aarón y Hur le sostuvieron los brazos, uno de un lado y el otro del otro. De esta manera los brazos de Moisés se mantuvieron firmes hasta que el sol se puso, 13 y Josué derrotó al ejército amalecita a filo de espada.

     

    Palabra del Señor.

     

    Salmo responsorial: Salmos 121:1-8

     

    Estribillo:

    Nuestro socorro está en el nombre del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra.

     

    121 Canto de ascenso gradual. Alzaré mis ojos a los montes;

    ¿de dónde vendrá mi socorro?
    Mi socorro viene del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra.
    No permitirá que resbale tu pie
    ni se adormecerá el que te guarda.
    He aquí, no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel.
    El SEÑOR es tu protector;
    el SEÑOR es tu sombra a tu mano derecha.
    El sol no te herirá de día
    ni la luna de noche.
    El SEÑOR te guardará de todo mal;
    él guardará tu vida.
    El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

     

    Segunda lectura: 2 Tim 3:14 - 4:2

     

    Que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.

     

    Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo

     

    14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te has persuadido, sabiendo de quiénes lo has aprendido. 15 y que desde tu niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por medio de la fe que es en Cristo Jesús.

    16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra.

    4 Te requiero delante de Dios y de Cristo Jesús, quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos tanto por su manifestación como por su reino: Predica la palabra; mantente dispuesto a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y enseñanza. 

     

    Palabra del Señor.

     

    Evangelio: Lc 18: 1-8

     

    Dios defenderá a sus escogidos, que claman a él.

     

    Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

     

    18 Les refirió también una parábola acerca de la necesidad de orar siempre y no desmayar. Les dijo: “En cierta ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba al hombre. Había también en aquella ciudad una viuda la cual venía a él diciendo: ‘Hazme justicia contra mi adversario’. Él no quiso por algún tiempo pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque ni temo a Dios ni respeto al hombre, le haré justicia a esta viuda porque no me deja de molestar; para que no venga continuamente a cansarme’”.

    Entonces dijo el Señor: “Oigan lo que dice el juez injusto. ¿Y Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a él de día y de noche? ¿Les hará esperar? Les digo que los defenderá pronto. Sin embargo, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”.

     

    Palabra del Señor.

     

     

    Reflexión:

     

    La viuda es un modelo a seguir para la oración. Nos quejamos de que Dios no escucha nuestra oración. Pero, ¿estamos siempre orando, en todo momento? Esta parábola nos dice: nosotros rezamos poco. La viuda pide con éxito, ella "clama a él de día y de noche“, no se rinde. Orar es un signo de la fe, de la confianza en Dios. La Palabra de Dios nos enseña que la oración es una conversación con Dios, la búsqueda de su voluntad para nosotros, para que podamos ser de Dios ahora y en la eternidad. Orar significa rogar, buscar, exigir. Oramos con perseverancia y confianza, y luego Dios actúa en respuesta a nuestras oraciones. ¿Nos escucha Dios? En muchas ocasiones de nuestras vidas, parece que no. Pero en nuestras profundidads sabemos y creemos: Dios nos escucha. Cualesquiera que seamos, somos importantes para Dios. Cualquier cosa que hagamos, somos importantes para nuestro Dios. Cualquiera que sea nuestra gratitud a Dios, Dios nos ama. Incondicional, infinita, ilimitada y eternamente. Dios no puede sino amar. En la oración hay algo que no notamos y no queremos ver. La oración es un esfuerzo para tratar de comprender la voluntad de Dios y vivir según ella; la oración significa estar y respirar con Dios. Dios nos creó; para cada uno de nosotros tiene un propósito especial, una misión especial. ¿Que debemos hacemos? – En la oración buscar a conocer la voluntad de Dios para nosotros. La voluntad de Dios es que vivamos según el evangelio, "es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra". Dios ve, Dios se preocupa, Dios está conmigo; Él cumple en mi su voluntad, que, de una manera milagrosa e insondable para mi, es salvífica. Levantemos nuestras manos y nuestros corazones a Dios, con confianza y seguridad. En esta fe, oremos fervientemente.

     

    N. M.

    in Meditaciones bíblicas

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