Sábado, 23.05.2020. 20:55

VII. Domingo de Pascua

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,1-11):
EN mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseno desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».
Les dijo:
«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

Palabra de Dios.

 

Salmo

Sal 46,2-3.6-7.8-9
R/.
 Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,17-23):
HERMANOS:
El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.
Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.
Palabra de Dios.

 

Evangelio

Conclusión del santo evangelio según san Mateo (28,16-20):
EN aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».
Palabra del Señor.

 

Para el crecimiento espiritual de los miembros de Zdenac

Este séptimo Domingo de Pascua (A), tenemos la oración de Jesús al Padre para preservar a todos aquellos que Él, el Padre, le ha dado: a sus discípulos, a sus seguidores y a todos los hacedores de Sus mandamientos. En la primera lectura se enumeran los nombres de los discípulos que estaban en la despedida de Jesús al cielo.

 

El lugar de la ascensión de Jesús; la Montaña de Olivos. La misma montaña donde Jesús ora toda la noche antes del tormento, donde suda con sangre, el lugar donde fue arrestado, donde su amigo y discípulo Judas Iscariote lo traiciona con un beso. El lugar de su compromiso con el cáliz del que el Padre le da de beber. Un lugar de su crisis humana, del miedo y de la soledad, mientras que sus tres - Pedro, Santiago y Juan - están dormidos. El lugar donde Satanás lo tienta. El lugar de la debilidad humana y la fuerza de Dios. En este lugar Jesús da las últimas instrucciones a los apóstoles: ir hasta el fin del mundo bautizando y enseñando todo lo que han visto y oído.

 

Los discípulos regresan a Jerusalén. Todos están juntos. No se detuvieron en la ciudad, ni le contaron a nadie sobre la escena de la desaparición de Jesús ante sus ojos. Se apresuran al aposento alto, donde se quedaban regularmente. Esto indica un tiempo de residencia más largo.

 

Los once no están solos. Un grupo de mujeres junto con María, la madre de Jesús, está en el aposento alto. Ellas son testigos de cada detalle de los eventos del Camino de la Cruz. Están constantemente con Jesús. Mientras todavía era de noche llegaron a la tumba. Aunque no se mencionan explícitamente en la ascensión de Jesús, podemos decir con certeza que recibieron la misma misión: predicar el evangelio en todo el mundo.

 

Se mencionan los hermanos de Jesús. En el norte de Croacia, por ejemplo, la palabra para los primeros parientes, los primos, es como si en español fuera „hermanitos“. Tomemos así a estos "hermanos" de Jesús como los primos de Jesús. Lo siguen constantemente; a menudo se los menciona. Siempre están en compañía de María, la madre de Jesús.

 

Nos muestran el gran e importante apoyo de la familia extendida que Jesús tenía en su trabajo, en su tormento, hasta su asunción al cielo. El apoyo de la familia en el camino de seguir a Jesús es muy importante. Ella es una garantía de perseverancia. Todas las dificultades, las pruebas, los obstáculos, las crisis y las dificultades del viaje son más fáciles de superar cuando están acompañados por la madre, el padre, los hermanos y las hermanas con los otros parientes (primos).

 

Personalmente, estoy muy agradecida con mi madre Mara, el padre Niko, por su presencia y el apoyo, y a toda la familia, por caminar conmigo en el camino de Jesucristo en Zdenac - el Pozo de la Misericordia.

 

Gracias a las familias de todos los miembros de Zdenac por su generosidad y apoyo incondicional a sus miembros en su pertenencia a Jesús y su servicio dedicado a los necesitados.

 

Oramos por el descenso del Espíritu Santo sobre todos ellos, por la intercesión de María, las mujeres y los apóstoles que oraron con unanimidad y persistencia en el aposento alto y ahora rezan en el cielo "alto", donde Dios está todo en todos.

 

Hna. Ljilja Lončar

Misionera de la Misericordia

 

 

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