Viernes, 15.05.2020. 22:13

VI. Domingo de Pascua

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8,5-8.14-17):
EN aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría. Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
Palabra de Dios.

 

Salmo

Sal 65,1-3a.4-5.6-7a.16.20
R/.
 Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.
Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.
Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos en él.
Con su poder gobierna eternamente. R/.
Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (3,1.15-18):
QUERIDOS hermanos:
Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo.
Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal.
Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.
Palabra de Dios.

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,15-21):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque. no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Palabra del Señor.

 

Para el crecimiento espiritual de los miembros de Zdenac

 

Ser seguidor de Cristo significa permanecer fiel a sus mandamientos, amar a Dios y al prójimo. Los miembros de Zdenac aman a Dios, con una relación de amor por Dios y por el hermano hombre. Lo amamos en los pequeños, en los pobres y en los marginados.

Creer en Dios, reconocer a Dios, abrirse a Dios, escuchar Su voluntad en la oración y en el silencio del corazón nos hace estar tranquilos y sin miedo. Él es nuestro apoyo seguro y estable. 

Sin Dios perdemos el equilibrio, nos convertimos en un "hombre sin alma". Sin Él no hay principio, presente o fin del hombre mismo.

La oración, la meditación y la vida sacramental nos llevan a Dios y dan forma a nuestra personalidad como Misioneros de la Misericordia. Solo de esta manera podemos ver al hombre, sus necesidades y ver en el hombre a Dios mismo. El Espíritu de verdad nos abre los ojos del corazón y nos damos cuenta de que lo más vital en nosotros mismos es que somos la imagen del Dios viviente.

Amamos al hombre, nuestro hermano. A través de otra persona somos creados, a través de otros despertamos, a través de otros experimentamos la revelación de Dios; sin el otro yo no puedo ser yo, ni nosotros podemos ser nosotros.

Jesús también es un hombre, una persona. Y yo soy la imagen de Dios. Todos los que aman, los que desean su amor, ya están en una relación con Cristo y Cristo está en su vida.

Si ignoro el hombre, no puedo establecer una relación con Dios.

Todo amor es complejo, inseguro, probado, pero por el solo hecho de que es amor, es divino. Tal es también nuestra relación con Dios y con el hombre; siempre inseguro, incompleto... 

La esencia de todo el evangelio es el Amor, y Jesús es Amor. Amor con mayúscula y minúscula. Dios y el hombre. En el amor, el hombre es más completo, más realizado, más verdadero...

Miembros de Zdenac, a través del hombre amamos a Cristo, porque el amor de Cristo incluye al hombre.

Cristo nos promete el Espíritu de verdad; así continúa sus obras y está presente entre nosotros. Su Espíritu obra en nosotros cada vez que damos testimonio de la verdad de las palabras de Jesús, cuando leemos las Escrituras, cuando reconocemos a Jesús en un hombre pequeño, cuando alimentamos a un niño en Venezuela, en Tanzania, cuando vamos a un pueblo a buscar familias pobres. Sacamos fuerza y ​​valor de Su corazón y estamos seguros de ser en las manos del Padre, y que todo lo que hacemos es Su voluntad.

 

N. M.

 

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