Lunes, 04.05.2020. 12:20

IV. Domingo de Pascua

Primera lectura

 Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,14a.36-41):

EL día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Palabra de Dios.

 Salmo

 Sal 22,1-3a.3b-4.5

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

 Segunda lectura

 Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2,20-25):

QUERIDOS hermanos:
Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien,
eso es una gracia de parte de Dios.
Pues para esto habéis sido llamados,
porque también Cristo padeció por vosotros,
dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca.
Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban;
sufriendo no profería amenazas;
sino que se entregaba al que juzga rectamente.
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño,
para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.
Con sus heridas fuisteis curados.
Pues andabais errantes como ovejas,
pero ahora os habéis convertido
al pastor y guardián de vuestras almas.

Palabra de Dios.

 Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):
EN aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor.

 

 Para el crecimiento espiritual de los miembros de Zdenac 

Jesús se compara con un pastor, un dueño de ovejas. Un pastor que no posee las ovejas para sí mismo. Él, Jesús como hombre, existe para el bien de las ovejas. Él nos da prueba de eso: el buen pastor da su vida por las ovejas. Las ovejas son más importantes que Él, que su vida. El buen pastor es el símbolo de los misioneros que se preocupan por el bienestar de los necesitados.

Otra característica de un buen pastor es que él CONOCE a sus ovejas. En la Biblia, el verbo "conocer" significa ACEPTAR completamente, comprende la comunión de vida, la rendición, la santificación, el respeto mutuo, el perdón, la confianza etc.

 

Es el AMOR INCONDICIONAL por el que el Buen Pastor da su vida para salvar a las ovejas (almas) de los "lobos" que simbolizan a Satanás, quien derriba y arruina las almas por la eternidad. El misionero de la misericordia conoce a aquellos a quienes sirve. Él pasa tiempo con ellos. Entra en sus hogares, en sus vidas. Confía en ellos, los acepta y los respeta como personas con sus pasados y los altibajos de sus vidas.

Y a Jesús le conocen sus ovejas. Todas las cualidades del conocimiento que se aplican al buen pastor se aplican también a sus ovejas. Solo se excluye el perdón, porque Jesús no nos hizo ningúna omisión o daño a nosotros.

Jesús compara el conocimiento entre Él y el Padre con el conocimiento que hay entre Él y sus ovejas. Para aclarar lo que implica la relación entre el Hijo y el Padre, recordemos las palabras del Padre desde la concepción de Jesús hasta el final de su vida terrenal, y las palabras de Jesús que se refieren al Padre y a las que dirigió al Padre, que se encuentran en los Evangelios. Observemos con qué amor y entusiasmo el Padre dirige las palabras a Jesús, y viceversa; con qué rendición, obediencia y confianza Jesús el Hijo habla de su Padre y lo que siente por Él. Ellos construyeron esa relación a lo largo de la vida terrenal de Jesús. Y esa misma es la relación que Jesús construye con sus ovejas.

Somos las ovejas de Jesús; en quienes cree, en quienes confía. Nos llama a cada uno de nosotros por nuestro nombre todos los días y todas las horas. El está con nosotros. Él quiere que estemos reunidos en un solo lugar, que seamos una comunidad abierta a atraer otras ovejas, que se encuentran lejos del corral, lejos de la Iglesia. Nuestra misión es invitar, por nuestra semejanza a Jesús en las obras de misericordia y por el conocimiento de su palabra, otras ovejas en el corral, en la Iglesia. 

La devoción de Jesús al Padre es la fuente y la fuerza de la entrega de su vida por las ovejas. Es la voluntad del Padre. Jesús está totalmente dedicado a ella. La obediencia al Padre gobierna su comportamiento hacia las ovejas.

La dedicación de Jesús a la voluntad del Padre es el ejemplo a seguir para nosotros en Zdenac en nuestro progreso espiritual; lo cual es evidente por el apoyo mutuo y la fe de que cada uno de nosotros es igualmente valorado y deseado por el Padre en el Zdenac. Él quiere que tengamos una vida en plenitud, de acuerdo al modelo del hombre de Dios, que da su vida a las ovejas perdidas en el mundo y el tiempo que nos dio el Padre a través de Cristo Jesús el Señor y el Buen Pastor de todo el mundo.

Hna. Ljilja Lončar

Misionera de la Misericordia

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