Miércoles, 14.08.2019. 14:28

XII Domingo Ordinario

En cuanto a aquél a quien traspasaron, harán lamentación por él como lamentación por hijo único, y le llorarán amargamente como se llora amargamente a un primogénito.
11 Aquel día será grande la lamentación en Jerusalén, como la lamentación de Hadad Rimmón en la llanura de Meguiddó.
1 Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la impureza.

 

  • Salmo responsorial

Salmo 63:2-6, 8-9
2 Dios, tú mi Dios, yo te busco, sed de ti tiene mi alma, en pos de ti languidece mi carne, cual tierra seca, agotada, sin agua.
3 Como cuando en el santuario te veía, al contemplar tu poder y tu gloria,
4 - pues tu amor es mejor que la vida, mis labios te glorificaban -,
5 así quiero en mi vida bendecirte, levantar mis manos en tu nombre;
6 como de grasa y médula se empapará mi alma, y alabará mi boca con labios jubilosos.
8 porque tú eres mi socorro, y yo exulto a la sombra de tus alas;
9 mi alma se aprieta contra ti, tu diestra me sostiene.

  • Segunda lectura

 

Gálatas 3:26-29
26 Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
27 En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo:
28 ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
29 Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abraham, herederos según la Promesa.

  • Evangelio

Lucas 9:18-24
18 Y sucedió que mientras él estaba orando a solas, se hallaban con él los discípulos y él les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
19 Ellos respondieron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado.»
20 Les dijo: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro le contestó: «El Cristo de Dios.»
21 Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie.
22 Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día.»
23 Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
24 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.»

Reflexión: ¿Quién es Jesús?

Nosotros, ¿qué decimos?, "¿Quién es Jesús?"

¿Es Él nuestro Salvador, la culminación de nuestros sueños? ¿Lo consideramos como la realización de las promesas de Dios? Jesús habla en paradojas, al contrario de lo que esperamos.

 Él nos invita a renunciar a nosotros mismos y a llevar nuestra cruz, luego resume su meditación con estas palabras: "Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará."

Nos da el ejemplo. Él mismo lo hace. No procura salvar su vida y su reputación ni intenta huir de su cruz. Se enfrenta a las personas, a su desconfianza e ingratitud.

Nos muestra lo más importante: "hacer la voluntad de su Padre celestial". Y así todo conseguimos, obedeciendo la voluntad del Padre.

¡No podemos nosotros mismos salvar nuestra vida! Sinceramente, se nos escapa todo. ¿Por qué luchamos? ¿En qué perdemos la fuerza? ¿Nos importa alcanzar el éxito personal, el éxito en el trabajo, ¿nos importa la forma de vestir, lucirnos ante los demás, qué tipo de coche conducimos?

¿Qué cosa de éstas puede hacerme realmente satisfecho para que mi corazón esté lleno y en paz? No tengamos miedo de "perder" nuestra vida.

Seamos conscientes de que la palabra de Jesús y el poder del Espíritu Santo están en lo profundo de nosotros: "Quien pierda su vida por mí, la encontrará." No seamos cristianos tibios, sino sobre todo seguimos al Mesías, Cristo.

Seguir a Él significa: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame." "De Cristo estamos revestidos".

Para la construcción espiritual de los miembros de Zdenac

Lo más destacado en primera lectura es un espíritu de gracia y de oración. El Evangelio dice que mientras Jesús estaba orando a solas, se hallaban pronto con él los discípulos.

El profeta Zacarías tiene una visión de que el espíritu de Dios se derramará en la casa de David y en toda Jerusalén. Al aceptar el espíritu de gracia y de oración los habitantes de Jerusalén sabrán, "verán" a quien han traspasado. Esto los entristecerá mucho y, por eso llorarán.

Cuando el Espíritu Santo entra en el interior, los sentidos corporales se cierran, caen las "escamas" de los ojos espirituales, que han visto a Aquel quien he traspasado.

En un ambiente de oración profunda en aislamiento Jesús pregunta a los discípulos que piensa la gente sobre Él. Responden con facilidad lo que otros han dicho. La gente le llamó Elías y Juan basándose en sus obras y su predicación.

La gente no tenía con Jesús una relación cercana. No le conocían verdaderamente. Venían a Jesús por algo que necesitaban: pedir salud o salud de alguien importante para ellos, por consuelo, por la promesa de que el Reino de los cielos está cerca, pensando en libertad de los romanos, por el pan y el pescado, y mucho más que necesitaban.

Los discípulos todo el tiempo estaban con Jesús. Ellos son llamados por Dios. Sus vidas son para estar con Jesús. En este contacto constante con Jesús, sin necesidad de pedir favores de su Maestro, podían observar lo que Jesús era en sí mismo, cómo fue su relación con el Padre, lo que le importaba, por qué vino al mundo ...

Por eso podrían decir a través de Pedro: tú eres el UNGIDO DE DIOS. Después de eso, Jesús les predice que como Cristo, el Ungido de Dios será rechazado por los líderes religiosos y nacionales, será asesinado y resucitado al tercer día.

Más adelante en el Evangelio se destaca lo que Jesús les habló a todos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame." Cada día que tome su cruz para seguirlo. Llevar su cruz implica morir al yo terrenal por Jesús.

Crecer hasta el punto en que todas las diferencias de sexo, clase y raza se vuelvan invisibles. Pablo los llama a todos hijos de Dios y aquellos que viven la unidad interior con Cristo los llama descendencia de Abraham, herederos según la Promesa.

Estar con Jesús por ser llamado por Jesús.

Estar con Jesús junto con hermanas y hermanos llamados por Jesús.

Querer llevar cada día su cruz y negarse a sí mismo para celebrar a Cristo, Mesías, Ungido de Dios.

En la Eucaristía, vivir la unidad de todas las tribus, razas y lenguas, para que Cristo se alabe por todos.

Con Jesús todo está bien.

Hermana Ljilja Lončar
Sierva de misericordia

Proyectos

MEDITACIONES BÍBLICAS

  • XII Domingo Ordinario
    XII Domingo Ordinario        

     

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    • Primera lectura


    Zacarías 12:10-11; 13:1
    10 derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de oración; y mirarán hacia mí.

    in Meditaciones bíblicas

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