Meditaciones bíblicas

Le pedimos a Jesús que nos ayude, entreguémosle nuestros pobres corazones para que los llene de humildad, de paciencia y pureza, para que satisfaga sus deseos en todo. Le pedimos que quite de nuestro corazón todos aquellos deseos que nos seducen. Que un corazón puro nos lleve a la unión con la voluntad de Dios. Seamos verdaderos colaboradores de Dios, entreguémonos, por completo, a la realización del Reino de Dios en la tierra.

Cristo nos da todo: todos los bienes del mundo, pero también nos pide que vivamos los mandamientos... Y sin embargo, no estamos satisfechos, buscamos, pedimos ... Queremos oír si la vida que vivimos es real o no. Y Jesús nos responde, perfectamente claro, pero no estamos capaces de soportar la verdad.

El Evangelio nos invita a volver al fundamento mismo - a la idea creadora de Dios con el hombre. Ese idea está presente como la idea rectora en cada uno de sus discursos sobre el hombre. El hombre está llamado a la perfección. "¡Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto!" (Mt 5, 48).

Te glorificamos, Dios santo, Dios fuerte, Dios de amor e infinita misericordia, que se manifiesta en todos los que profetizan con palabras de esperanza y obras de misericordia a todos nosotros y a los pobres modernos de alma y cuerpo.

Padre Celestial, abre los ojos de nuestro corazón para que distingamos la sabiduría terrenal de la sabiduría celestial. Para que nos compromentamos contigo y te sirvamos en los pequeños, amemos en los despreciados de este mundo. Calma la tormenta de nuestra codicia. Limpia nuestro deseo subconsciente para el reconocimiento que nosotros más nos estamos sacrificando por Ti y el deseo de ser considerados como los Primeros en Zdenac

Confiemos nuestras vidas al Señor y no tengamos miedo de recibir menos. Demostremos nuestra fe en la vida cotidiana mediante los actos de amor por nuestros prójimos que necesita nuestra ayuda y apoyo.

En la permanencia gozosa con Jesús, en cada oportunidad seamos Su toque y la palabra EFFATÁ, que anima y cambia los destinos de los asustados.

Corazón - es la palabra clave del discurso de Jesús. No es suficiente honrar a Dios con los labios, sino adorarlo y servirlo con el corazón. El corazón es todo el hombre (en el Antiguo Testamento), el corazón es el centro de la persona, de la conciencia. Todo lo que un hombre piensa, decide, odia y ama sucede en el corazón.

Jesús busca la fidelidad total: irse o quedarse, no quedarse pero ser inactivo. La lealtad es una relación dinámica; es buscar, descubrir, admirar, sorprender. Y en esas relaciones la verdadera medida es el amor.

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